Josep María Raventós i Blanc

Nace en Can Codorniu el 20 de marzo de 1922, hijo de Manuel Raventós i Fatjó y Montserrat Blanc i Tintoré. Es el mayor de 6 hermanos: Josep María, Montserrat, Nuria, Mercè, Manuel y Ramon y por tanto hereu de Can Codorniu. En plena adolescencia, y a causa de la guerra civil española, abandona Can Codorniu, continuando sus estudios en Italia, San Sebastián, Zaragoza y Barcelona. Obtiene la licenciatura en Ciencias químicas por el I.Q.S de Sarriá. A los 17 años pierde a su madre, que muere al dar a luz al último de los hermanos: Ramón.

En 1946 se casa con Isabel Negra i Valls que inmediatamente se incorpora como "mestressa" en Can Codorniu, devolviendo a la casa el calor de un auténtico hogar. En 1947 nace Manuel Raventós i Negra, el nuevo hereu de Can Codorniu. Muy joven, en octubre de 1949, Josep María se hace cargo de la dirección de Codorniu S.A. debido a un grave derrame cerebral de su padre Manuel.

A partir de aquel momento, Codorniu i el cava van a ser los objetivos fundamentales de su vida profesional. De sus manos, Codorniu S.A. conocerá la gran expansión de los años sesenta. Su objetivo nunca fue el crecimiento en sí mismo. Quería que Codorniu fuese la "gran marca" de un sector de gran prestigio.

Admiraba a los franceses y tenía grandes amigos en Bordeaux, Bourgogne y Champagne. Siempre estaba interesado en estudiar porqué estas denominaciones tenían prestigio además de calidad. No estaba interesado en copiar, sino en saber cómo debían hacerse las cosas en el Penedés para tener prestigio con personalidad, además de calidad. Apostó claramente por el "methode champenoise". Su preocupación constante fue la mecanización: hacer posible el mantenimiento del método con la evolución de costes de mano de obra, pero todo ello, de forma armónica. La incorporación de las tecnologías más modernas, no representó nunca el despido de personal.

Nunca antepuso las máquinas a las personas. Este proceso iniciado con la estabilización tartárica, la selección de levaduras, acabó con la unidad 504, el Pack y su mecanización integral. En aquellos años 70, los prototipos mundiales se ensayaban en Sant Sadurní. Otra de sus obsesiones: Prestigio y personalidad. Luchó por el cava desde los inicios hasta la muerte. Paralelamente se preocupó de la cohesión del sector, desde el Sindicato Nacional de la Vid hasta UCEVE (Patronal de los Vinos Espumosos), pasando por multitud de comisiones de trabajo.

Es importante destacar su labor en la O.I.V. , de cuyo consejo fue varios años vocal, y cuya presidencia le ofrecieron poco antes de morir. En su lucha por la calidad, y como viticultor y hereu de Can Codorniu, contribuyó mucho en la integración entre el viticultor y el elaborador de vinos y cavas. Estaba convencido de que sin uva de calidad no habría buen cava, y sin una viticultura rentable, no hay inversión, no hay nuevas viñas, no hay calidad, no hay futuro.

Esta tensión de trabajo unida a una larga serie de conflictos familiares le provoca un fuerte infarto en 1966. Recuperado en poco tiempo, recibe a finales de los años sesenta la propuesta de D. Torcuato Fernández Miranda de presidir la Diputación de Barcelona. Ante la decisión del Consejo de Codorniu de que tal cargo era incompatible con la gestión de Codorniu, Josep María renuncia a la Presidencia de la Diputación. En 1970 recibe un nuevo golpe.

El consejo de Codorniu decide prohibir la incorporación de los hijos de los gerentes de la sociedad. Josep María ve en esta decisión una clara intención de cortar de una vez "la línea de l'Hereu". Su situación en la empresa por la que tanto ha luchado es cada vez más difícil. Quiere a Codorniu y no quiere renunciar a la tradición de continuidad.

Piensa que un cambio generacional puede ayudar a reconducir la situación. Guarda para sí sus problemas y nunca los traspasa a su equipo de gestión en Sant Sadurní. Paralelamente piensa que ha llegado la hora de ayudar a prestigiar al máximo Sant Sadurní. Acepta la alcaldía y se dedica de lleno a ella. Fue un hombre preocupado por su país. Estaba en la Hermandad de Poblet, en la Feria de Barcelona, y durante muchos años, formó parte de la comisión ejecutiva de la Caixa de Catalunya.

En 1977 muere su padre Manuel, a partir de este momento, la situación en Codorniu S.A. se hace más difícil, hasta que el 30 de junio de 1982 es invitado a renunciar de sus poderes de Gerente de Codorniu S.A.El 22 de Julio de 1982 deja Codorniu S.A. Josep María se va de manera definitiva renunciando a quedarse en la empresa como figura decorativa, con sueldo pero sin cargo ejecutivo. La marcha de Codorniu S.A. no implica el abandono de la casa pairal ni de la finca de Can Codorniu.

Desde allí se presenta como independiente a la presidencia del Consejo Regulador del Cava y es elegido presidente. A partir de este momento dedica casi toda su actividad al sector del cava y su lucha por su Denominación de Origen en la CEE. En Abril de 1985, junto con su hijo Manuel, acaba el estudio de viabilidad para la construcción de unas nuevas cavas en la finca.

El 4 de marzo de 1986 funda la sociedad Josep María Raventós i Blanc, S.A. para consolidar su proyecto cuyo primer cupaje ya había decidido en febrero de 1986. El 12 de marzo del 86 viaja a Nueva Zelanda, para pescar el Blue-Marlin que toda su vida buscó. Tras pescarlo, fruto del esfuerzo un nuevo infarto lo derriba mortalmente en la cubierta del barco. Sus restos incinerados son trasladados a su origen: Can Codorniu.

En el recordatorio sus hijos escriben "un hombre puede ser destruido, pero no derrotado". Así nace un nuevo cava en el año 1986, que llevará su nombre. Es un cava elegante, señor, nacido del más íntimo subsuelo de sus viñas. Es su herencia: El cava Josep María Raventós i Blanc, hoy Raventós i Blanc, Conca del riu Anoia.